A pesar de un tímido crecimiento de nuestra economía y de una lenta recuperación de las economías mundiales, nuestra industria una vez más ha demostrado ser un sector pujante y emprendedor.

Algunos sectores industriales han sabido aprovechar el crecimiento económico de los países vecinos y están conquistando los mercados Centroamericanos, otros están logrando incursionar en nuevos mercados.

Sin embargo todos estos logros se deben al esfuerzo puramente empresarial de los industriales y a la incansable labor y dedicación de nuestros trabajadores.

Como industria, necesitamos seguir invirtiendo en nuevas tecnologías y en la capacitación de nuestros trabajadores para mantener nuestro liderazgo en Centroamérica y nuestra expansión a nuevos mercados.

Pero para ello necesitamos un clima propicio de inversión, y nuestros gobernantes deben comprender que solo lograremos atraer inversiones cuando exista en El Salvador un clima de estabilidad, confianza, seguridad y de respeto a nuestras instituciones y al Estado de Derecho.

Los industriales salvadoreños venimos afrontado en los últimos años una serie de adversidades y amenazas, tanto internas como externas, que han puesto a prueba nuestra capacidad empresarial.

Venimos combatiendo prejuicios, arbitrariedades y ataques a nuestro espíritu emprendedor.

Vivimos en un ambiente hostil, generado principalmente por nuestros propios líderes políticos, quienes dirigen la culpa al sector empresarial y siembran el odio de clases, como una cortina de humo para esconder su incapacidad para afrontar los graves problemas que tenemos en el país.

Esto, lejos de desmotivarnos, nos une y nos empuja a luchar por un mejor El Salvador. Es por eso que como sector productivo no podemos callar.  No podemos callar mientras nuestros políticos pisotean la institucionalidad buscando mantener privilegios y cuotas de poder.

Nunca dejaremos de ser la economía que menos crece en la región mientras nuestros políticos y gobernantes sigan buscando mantener sus privilegios antes de resolver los problemas de todos los salvadoreños. 

Es paradójico que mientras los salvadoreños esperamos aquellos proyectos que nos permitan alcanzar mejores niveles de crecimiento económico, que significan más empleos y mejores oportunidades de bienestar social, en la asamblea hayan elegido apresuradamente y de forma anticipada al Fiscal General de la República y violentado nuestra Constitución en la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Como podemos seguir confiando en aquellos que pretenden aprovechar la aritmética legislativa para modificar la ley del INSAFORP para disponer de los recursos que los empresarios pagamos exclusivamente para la capacitación de nuestros trabajadores.

Aquellos mismos que siguen echando mano a los ahorros de nuestros trabajadores para su jubilación.

Ante este panorama, los salvadoreños necesitamos mensajes de confianza y optimismo, que lejos de seguir profundizando las heridas y errores del pasado trascienda sobre los intereses partidarios y particulares.

Necesitamos nuevos liderazgos, cargados de humildad, enfocados más en el trabajo que en su popularidad, que eliminen las brechas y las injusticias sociales, que nos permitan trabajar juntos para buscar soluciones a nuestros problemas y que busquen el bienestar de todos antes del propio.

Mientras tanto, nosotros seguiremos luchando y trabajando para fortalecer el sector productivo y generar más oportunidades de desarrollo.

Hemos demostrado que podemos y debemos apostarle a la industria, porque somos el motor de la economía, y el principal actor en el desarrollo económico que puede traer bienestar social a todos los salvadoreños, esto por nuestra capacidad de generar miles de empleos, recursos al estado, y divisas por exportaciones, y por nuestra capacidad de dinamizar otros sectores que están íntimamente encadenados a la industria.

About these ads